Como emprendimiento inmobiliario de pequeña escala, cinco departamentos en tres pisos, se plantearon lineamientos ineludibles en términos económicos, de inversión y de rentabilidad. A partir de ahí, y con plena libertad de propuesta, retomamos un camino que transitamos en el estudio como factor común a la hora de pensar o hacer arquitectura, que de alguna manera tiene que ver con la noción de lugar y la generación de escenas.
Básicamente, una arquitectura que necesita de la apropiación y la resignificación del usuario, una arquitectura de la experiencia o sensitiva, donde los metros cuadrados como unidad más rentable no se priven de ciertas características de valor como los espacios de transición, las capas, las superposiciones, la extensión de visuales, y cierta indeterminación de los usos.
En cuanto al partido arquitectónico, son unidades sencillas con un armado muy habitual de departamentos en L de un dormitorio, pero principalmente la característica o riqueza que buscamos incorporarle se verifica en corte, y en un intento de generar expansiones interiores.












