El Banco de la Provincia de Buenos Aires es el primer banco de Hispanoamérica. Comenzó a operar el 6 de septiembre de 1822 en la localidad de San Nicolás y ese mismo día puso en circulación los primeros billetes de la historia argentina.
La Casa Matriz del Banco Provincia es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura bancaria argentina del siglo XIX y su historia está estrechamente vinculada con la fundación de La Plata.
El 20 de noviembre de 1882, 60 años después de la apertura de la primera sucursal y apenas un día después de la colocación de la piedra fundamental de la ciudad, el Banco abrió su primera sucursal en Tolosa, con el objetivo de financiar e impulsar las obras fundacionales.
La Casa Matriz fue proyectada a partir de un concurso público por los arquitectos Juan Antonio Buschiazzo y Luis Ángel Viglione y fue inaugurada el 19 de abril de 1886.
El diseño original de La Plata en 1882 priorizó un eje fundacional que conectaba el centro político-administrativo con el puerto (a través de la salida hacia Ensenada y el Río de La Plata), pensado para competir con Buenos Aires y canalizar la producción agroexportadora de la época. Con las décadas, ese perfil netamente portuario mutó hacia un rol administrativo, cultural y universitario, integrándose de forma más dependiente y complementaria a la dinámica económica del área metropolitana de Buenos Aires.
En el transcurso de los tres siglos que atravesó, el Banco superó diversas crisis económicas, algunas propias de la Argentina y otras globales. La más difícil fue la que enfrentó en 1890, cuando entró en moratoria y cerró la mayoría de sus sucursales, a excepción de la Casa Central, la Casa Matriz La Plata y las tres primeras filiales (San Nicolas, Dolores y Mercedes). En 1906, se reorganizó como entidad mixta al fusionarse con el Banco de Comercio Hispano Argentino. Este régimen lo rescató de su moratoria y posibilitó su crecimiento sostenido y la adecuación a las condiciones del sistema bancario moderno durante cuarenta años.
Arquitectura
El edificio tiene una marcada impronta palaciega neorrenacentista y una característica particular: es un edificio exento, es decir, está rodeado de jardines en todo su perímetro, que comúnmente para esa época los edificios públicos se encontraban dispuestos de esta forma.
El proyecto original se organizaba en tres sectores, sobre un terreno de 37 metros de frente por 70 de profundidad. Sobre la Avenida 7 se encontraban los mostradores de atención al público y las primeras oficinas administrativas. En la planta alta se ubicaban los principales despachos y el Salón de Directorio. En el sector posterior, sobre calle 6, funcionaba la residencia particular del Presidente del Banco.
El Salón De Operaciones
El corazón del edificio era el gran Salón de Operaciones, un espacio de más de 500 m², iluminado cenitalmente y rodeado por galerías superiores con columnatas.
Es uno de los espacios fundamentales para comprender cómo funcionaba originalmente un banco de grandes dimensiones y cómo la arquitectura respondía a las necesidades operativas de la época.
Las Grandes Transformaciones
El crecimiento de las operaciones durante el siglo XX llevó a realizar distintas reformas.
Entre 1911 y 1918, el arquitecto del Banco Luis B. Rocca intervino la fachada principal: reemplazó los capiteles dóricos por el orden jónico, incorporó el gran reloj del frontis y reorganizó los accesos.
Entre 1932 y 1944, el arquitecto Atilio Rocca transformó integralmente el Salón de Operaciones. Se incorporaron arcos de medio punto en los laterales, entrepisos operativos y se integró la antigua residencia de la calle 6 a las funciones administrativas del Banco.
Patrimonio
La Casa Matriz cuenta con declaratorias patrimoniales de Interés Histórico y Monumental a nivel institucional, municipal y provincial.
Además de su arquitectura, conserva en sus espacios interiores y exteriores un importante conjunto artístico y patrimonial, vinculado con la historia del Banco Provincia y de la Argentina.










